Desde Gaza nos llega este mensaje de solidaridad dirigido a los pueblos del Estado español y, especialmente, a las personas y comunidades que han perdido sus hogares o se han visto obligadas a desplazarse a causa de los graves incendios. Desde una tierra que conoce profundamente el significado del desplazamiento, la pérdida del hogar y la necesidad de reconstruir la vida, estas palabras quieren devolver también una parte del enorme cariño y solidaridad que durante estos años ha llegado a Palestina desde tantos rincones del Estado español.
Desde Gaza queremos enviar nuestra solidaridad y nuestro cariño a todas las personas que, a causa de los graves incendios que están golpeando distintas zonas del Estado español, han perdido sus hogares, han tenido que abandonar sus pueblos o viven estos días con la angustia de no saber qué encontrarán cuando puedan regresar.
En Gaza conocemos demasiado bien lo que significa tener que salir de casa precipitadamente, dejar atrás nuestras cosas, nuestros recuerdos y los lugares que forman parte de nuestra vida. Conocemos la incertidumbre del desplazamiento y el dolor de ver desaparecer aquello que durante años llamamos hogar. Por eso, cuando vemos a familias obligadas a marcharse ante el avance del fuego, sentimos su angustia de una manera especialmente cercana.
No queremos comparar dolores ni circunstancias. Cada tragedia tiene sus causas y su propia historia. Queremos simplemente decirles que, desde esta pequeña franja de tierra palestina herida por el genocidio y la destrucción, pensamos en ellas y ellos.
Durante estos años, Gaza ha recibido innumerables muestras de solidaridad desde el Estado español. Hemos visto las calles llenarse de banderas palestinas, las movilizaciones, las acampadas, las flotillas, las campañas de apoyo y a tantas personas que se han negado a mirar hacia otro lado. Incluso en nuestros momentos más difíciles, saber que había gente lejos de aquí que pensaba en Gaza, que levantaba la voz y que intentaba romper nuestro aislamiento ha tenido un enorme significado.
Hoy queremos que esa solidaridad viaje también en sentido contrario.
A quienes han perdido sus casas, a quienes han tenido que desplazarse, a quienes trabajan para proteger a la población y combatir los incendios, y a todas las comunidades que están atravesando estos días difíciles, les enviamos desde Gaza nuestro abrazo y nuestra solidaridad.
Sabemos que después del fuego llega también una tarea larga: regresar, reconstruir, acompañarse y volver a levantar la vida. Y sabemos algo más: que en los momentos más duros, la solidaridad entre las personas y entre los pueblos puede convertirse en una fuerza enorme.
Desde Gaza, donde seguimos aferrándonos a nuestra tierra y a la vida, deseamos que las personas desplazadas puedan regresar pronto a sus hogares y que las comunidades afectadas encuentren la fuerza colectiva necesaria para recuperarse.
La solidaridad que tantas veces llegó hasta Gaza hoy vuelve desde Gaza hacia vosotras y vosotros.
Con todo nuestro cariño y solidaridad desde Palestina.