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Técnico de laboratorio trabajando en el hospital Al-Aqsa de Gaza ante la grave escasez de material médico y de diagnóstico.

Gaza: el sistema sanitario continúa asfixiado pese al alto el fuego

Los hospitales de Gaza siguen trabajando al límite mientras persisten las restricciones a la entrada de medicamentos, material sanitario y suministros esenciales. El Ministerio de Salud advierte de que la falta de un solo medicamento o insumo puede interrumpir cadenas completas de tratamiento y poner en peligro la vida de miles de pacientes.

El sistema sanitario de la Franja de Gaza no ha experimentado una mejora real desde la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego. Así lo ha advertido Zaher al-Wahidi, director de la Unidad de Información Sanitaria del Ministerio de Salud en Gaza, quien señala que los hospitales continúan sometidos a un desgaste constante ante la continuidad de las víctimas y las restricciones a la entrada de medicamentos y suministros médicos.

El 80 % de los materiales de laboratorio no está disponible

Las cifras ofrecidas por al-Wahidi muestran la gravedad de la situación. Los hospitales registran actualmente un déficit aproximado del 45 % de los medicamentos esenciales, del 56 % de los consumibles médicos y del 80 % de los materiales necesarios para realizar pruebas de laboratorio.

La escasez afecta directamente a algunos de los sectores más sensibles de la atención sanitaria. Según los datos del Ministerio de Salud, falta el 56 % de los medicamentos destinados a la salud materno-infantil, el 46 % de los medicamentos necesarios para pacientes renales y tratamientos de hemodiálisis y el 33 % de los utilizados en urgencias y cuidados intensivos.

La situación tampoco mejora en los quirófanos. El déficit alcanza aproximadamente el 39 % de los suministros necesarios para intervenciones quirúrgicas y el 47 % de los materiales empleados en cirugía y tratamiento de lesiones ortopédicas.

«La falta de un solo producto médico puede paralizar toda una cadena de tratamiento».

De atender según las necesidades a «gestionar lo disponible»

La falta de medicamentos y suministros ha obligado al personal sanitario de Gaza a trabajar, en numerosos casos, fuera de los protocolos habituales de atención. Al-Wahidi explica que el sistema funciona cada vez más bajo el principio de «gestionar lo disponible», intentando mantener los servicios esenciales con aquello que todavía queda en los almacenes, en lugar de poder atender a cada paciente conforme a sus necesidades médicas.

Esto significa que la ausencia de un solo medicamento, reactivo o material puede interrumpir todo un proceso de diagnóstico o tratamiento. Una prueba que no puede realizarse retrasa un diagnóstico; una operación que debe aplazarse agrava el estado del paciente; un medicamento que se agota puede dejar incompleto un tratamiento del que depende una vida.

Las consecuencias recaen sobre una población que arrastra heridas, enfermedades y secuelas acumuladas tras años de agresiones y destrucción del sistema sanitario. La continuidad de las restricciones amenaza con retrasar todavía más operaciones, pruebas diagnósticas y tratamientos, afectando especialmente a pacientes con cáncer, enfermedades renales y cardíacas, enfermedades crónicas y a las miles de personas heridas que necesitan seguimiento médico.

El alto el fuego no ha terminado con la emergencia sanitaria

El deterioro actual no parte de cero. Hospitales, centros sanitarios, ambulancias, equipos médicos y redes de suministro han sido destruidos o gravemente dañados durante la ofensiva israelí contra Gaza. Sobre ese sistema sanitario devastado pesan ahora las restricciones que impiden recuperar unas condiciones mínimas de funcionamiento.

Por eso, hablar de «alto el fuego» no significa que haya terminado la emergencia sanitaria en Gaza. Mientras no entren de manera suficiente y regular medicamentos, materiales de laboratorio, equipamiento, repuestos y demás suministros indispensables, las consecuencias de la destrucción continúan reproduciéndose dentro de hospitales y centros médicos.

En Gaza, una bolsa de diálisis que no llega, un reactivo de laboratorio inexistente, un medicamento oncológico agotado o un material quirúrgico que falta pueden significar que un tratamiento se retrase o simplemente no pueda realizarse.

La crisis sanitaria no puede separarse de las condiciones impuestas a toda la población de Gaza. Mientras los hospitales tengan que decidir qué pueden hacer en función de lo poco que queda disponible, miles de pacientes seguirán pagando directamente las consecuencias de la destrucción del sistema sanitario y de las restricciones que impiden su recuperación.

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