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Cuando jugar para Palestina se convierte en un delito: la persecución contra las deportistas palestinas

Las recientes detenciones de la futbolista internacional palestina Rand Halawani y de la exjugadora Natalie Abu Diya vuelven a poner de manifiesto una realidad que rara vez ocupa titulares: las deportistas palestinas no solo deben enfrentarse a los obstáculos propios de la competición, sino también a la represión, las detenciones arbitrarias y las restricciones de movimiento impuestas por la ocupación israelí. Ser mujer, palestina y representar a tu pueblo en el ámbito deportivo se ha convertido, para muchas, en una forma más de resistencia.

Las autoridades israelíes han prolongado la detención de la futbolista palestina Rand Halawani, integrante de la selección femenina de Palestina, después de que fuera citada a un interrogatorio en Jerusalén y posteriormente arrestada sin que se hayan hecho públicas acusaciones claras en su contra. Paralelamente, la exjugadora de la selección palestina Natalie Abu Diya, estudiante de la Universidad de Birzeit, fue detenida tras una redada de las fuerzas de ocupación en su residencia.

La Federación Palestina de Fútbol denunció estas detenciones como parte de una política sistemática de persecución contra deportistas palestinos y recordó que, apenas unos días antes, otro futbolista palestino había sido impedido de salir del país para participar en un encuentro deportivo internacional en Italia.

Estos hechos no constituyen incidentes aislados. Durante décadas, las restricciones impuestas por la ocupación han impedido a deportistas palestinos viajar para competir, entrenar o representar a Palestina en torneos internacionales. Equipos enteros han visto cancelada su participación en competiciones debido a la negativa de permisos de salida, mientras numerosos jugadores y jugadoras han sufrido interrogatorios, detenciones o limitaciones de movimiento.

«Las deportistas palestinas no solo luchan por una medalla o una victoria deportiva; luchan también por su derecho a moverse libremente, a representar a su pueblo y a existir frente a un sistema que pretende aislarlas y silenciarlas.»

En el caso de las mujeres palestinas, la situación adquiere una dimensión adicional. Cada jugadora que viste la camiseta de Palestina desafía no solo las barreras impuestas por la ocupación, sino también la narrativa que pretende reducir al pueblo palestino a una mera víctima pasiva. Las futbolistas, atletas y deportistas palestinas representan una generación de mujeres que participan activamente en todos los ámbitos de la vida nacional: la educación, la cultura, la organización comunitaria, la defensa de sus derechos y también el deporte.

La selección femenina palestina, conocida como las Fedayinas, se ha convertido en un símbolo de perseverancia. Sus jugadoras entrenan y compiten en condiciones extremadamente difíciles, marcadas por los puestos de control militares, las restricciones de desplazamiento y la violencia cotidiana de la ocupación. A pesar de ello, continúan representando a Palestina en competiciones regionales e internacionales y llevando la bandera palestina a escenarios internacionales pese a los constantes intentos de silenciar al pueblo palestino.

La persecución contra deportistas palestinos no puede separarse del genocidio en Gaza. Desde octubre de 2023, más de 1.000 deportistas palestinos han sido asesinados por la ocupación israelí, mientras miles más han resultado heridos o desplazados. A ello se suma la destrucción sistemática de la infraestructura deportiva en la Franja de Gaza: estadios, polideportivos, gimnasios, clubes deportivos y campos de fútbol han sido bombardeados y reducidos a escombros.

El ataque contra el deporte palestino forma parte del intento de destruir la vida social, cultural y colectiva del pueblo palestino. Israel no solo bombardea viviendas, escuelas y hospitales; también destruye espacios donde la juventud palestina se organiza, sueña, entrena y construye comunidad.

Desde Alkarama denunciamos la detención de Rand Halawani, Natalie Abu Diya y de todas las mujeres palestinas perseguidas por el simple hecho de ejercer sus derechos. Exigimos la liberación inmediata de las deportistas detenidas y llamamos a las federaciones deportivas internacionales, a la FIFA y a todas las instituciones deportivas del mundo a romper su silencio y asumir responsabilidades frente a los crímenes cometidos contra el deporte palestino.

«No puede existir neutralidad deportiva frente al genocidio. Quienes permiten la impunidad de Israel dentro de las competiciones internacionales son también responsables del silenciamiento y la destrucción del deporte palestino.»

Por todo ello, desde Alkarama exigimos la expulsión de Israel de la FIFA y de todas las competiciones deportivas internacionales, del mismo modo que otros regímenes de apartheid y colonización fueron aislados internacionalmente. El deporte no puede seguir siendo utilizado para blanquear crímenes de guerra, ocupación y genocidio.

La solidaridad con Palestina también pasa por defender el derecho de sus mujeres a jugar, competir, viajar y representar a su pueblo en igualdad de condiciones. Porque el deporte no puede ser libre mientras las deportistas palestinas continúen siendo castigadas por llevar el nombre de Palestina.

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